TANTO CARISMA A LOS 26 ES PECADO.

Se cierra un ciclo. Como cerrar la llave del lavabo. O la del tanque de agua de mi abuela donde los primos nos bañábamos, nos escondíamos, jugábamos con hojas a los barquitos, lavábamos las ciruelas o nos mojábamos diario cual sábado de gloria. Donde mi papá me curó del berrinche. Donde me bañaron con jabón zote al regresar lleno de pulgas del pueblo aquél.
Se cierra un ciclo.
Los 25... atrás.
Un cuarto de siglo.
Y considerando que sólo viviré 45 años, ya llevo más de la mitad de mi vida.
Los 25 quedan atrás, con todo lo que trajeron.
Y sí que trajeron.
Yo no olvido el año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas...
- Me dejó un viaje a Argentina. Oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Amigos entrañables. Conocimiento del teatro. Cambios de vida. Replanteamientos en el hacer. Ganas de trabajar. Ganas de escribir.
- Un PREMIO ESPECIAL de teatro en España.
- Una vieja loca mal pirada que armó desmadre y se fue como un pedo en la neblina.
- Hepatitis.
- Mi primer obra estrenada.
- La posibilidad de iniciar algo con alguien muy especial.
- Amigos y maestros que me bancaron a muerte y demostraron lo que son en las buenas y en las malas.
- Un accidente de carro que me pudo costar la vida. La pérdida total del carro y la deuda con mis padres.
- El Río de la plata.
- Dos asaltos.
- Deuda con HSBC.
- Adelgazamiento de 15 kilos por depresión.
- Dos publicaciones en proceso (¿eterno?).
- Vivir realmente solo por primera vez.
- Mi colección de orquídeas.
- Publicación de una carta en una revista nacional diciendo que soy un falto de probidad.
- Madurez.
- Más amigos.
- Mi taller de Dramaturgia en Oaxaca.
- Estreno como actor.
- Contrataciones como dramaturgo.
- Reconocimiento como escritor a nivel nacional en otra revista.
- Serenidad.
- Y ganas, muchas ganas de tirar pa´lante.
Hay cosas que el dinero no puede comprar...
Para todo lo demás: a remarla que no hay más opciones.
A todos los que compartieron conmigo este año pasado, que me dieron una palabra de aliento, un abrazo, un beso, compañía, apoyo, conocimiento, tiempo. Que me compartieron algo suyo por grande o pequeño que fuera. Que me pusieron piedras o que me ayudaron a brincarlas: Gracias.
Se cierra ese ciclo, se cierra la llave.
Pero ya se están preparando otros. Abriendo caminos.
Hoy sólo quiero decirle a mi madre: gracias por llevarme 9 meses y por los 2 kilos de mango que comiste mientras me dabas a luz. A mi padre: gracias por todo lo que me has enseñado. A mi hermana: gracias por soportarme. A mi hermano: gracias por ser una guía. A mi familia: gracias por el apoyo. A mis amigos y maestros: gracias por todo lo compartido.
Siempre tuve alguna rara sensación respecto a mis 25 años. Que algo pasaría en ellos.
Y pasó tanto.
Y sigo vivo.
Hoy el sol amaneció muy rojo. Redondo y rojo.
Destino.
Por estos 25 que se fueron y se quedan.
Y por los que se vienen.
¡Salud!
Que aunque no tome alcohol, se celebra.