DULCE DE LECHE



M: Te has cortado el pelo...
F: ¿Me sienta bien?
M: Te hace un poco cambiado...
F: ¿Para bien o para mal?
M:
F: Justo hoy me acordé de ti.
M: ¿Qué pensaste?
F: No pensé, me acordé. Es distinto.
M:
F: Todo empezó porque soñé contigo. Y después de eso me acordé de ti.
M: ¿Qué soñaste?
F: Hace rato platicaba con unas amigas un poco de vos... vas a morir viejo. ¿Qué soñé? ¿Me vas a psicoanalizar o te cuento con entera libertad?

            Risas

F: Necesito ver si el horario permite contar lo que soñé.
M:
F: Sí, ya se puede. ¿Qué soñé...?
M: ¿Qué hablabas con tus amigas sobre mí? Tú sabes describir muy bien las situaciones…
F: ¡No me preguntes demasiadas cosas! Soy rubia, proceso lento.

            Risas.

M: Eso de las rubias no es cierto... Sólo envidias
F: Soñé... El lugar... No recuerdo bien el lugar. Al cabo tampoco importa demasiado, supongo. Me llamó más la atención el contenido del sueño que el lugar donde sucedía. Ya soñar contigo me llamó la atención, no suelo soñar con personas que conozco poco. Tuve un sueño porno contigo. O sueño erótico, les dicen también. Sueños húmedos, dirían los nerds de Maná. Me gustó. Con mis amigas platicaba de eso.
M: Sí, son nerds. Los Maná. Había un chileno en el recital. Fui a escuchar al ex Depeche mode. Pasó un set muy bueno.
F: Y no me invitaste. No volveré a soñar contigo.
M: Peor es La ley que Maná. Pero ese chileno estaba sorprendido de que no reconocía su acento. Me parecía un cubano o colombiano. Y se ofenden por que se creen lo mejor de Latinoamérica ahora... Sigue con tu sueño.
F: ¿Te molesta que les quieran ganar el lugar a los Argentinos? ¡Ah, no! Cierto, Argentina no es Latinoamérica. Pues... eso, grosso modo. Tuve un sueño erótico con vos. Fue rico. ¿Quieres que te lo describa?
M: ¿Algo novedoso que no hayamos hecho?
F: Hay tanto que no hemos hecho...
M:
F: Si te describo el sueño, te mentiría porque tendría que reconstruir y seguramente terminaría agregando cosas para darle un posible sentido de secuencia. Pero recuerdo algunas cosas. Las recuerdo porque ya antes las recordaba. Antes del sueño. Y bueno, en el sueño aparecieron de nuevo.
M:
F: … ¿Y? ¿No te sientes orgulloso de que te haya soñado?
M:
F: ¿No?
M:
F: Mmmmm... ¡Cómo! Mirá vos… Claro, así suele ser. Pasa cuando pasa. Pero bue... nadie se ha muerto de eso, mucho menos de gripe. Al final, todo regresa al mismo sitio. El punto de partida donde se originó todo. Polvo somos y en polvo te convertirás.
M: Estás filosófico...
F: No. Estoy taciturno. La falta de cafeína. O el exceso de dulce de leche. Un pote entero en 4 días. Los barros. Si no es la hormona, es el dulce de leche.
M: Vas a rodar... Engorda ese dulce...
F: El dulce se mantiene tal cual. Nunca engorda. Se mantiene tal cual, como es. Y al contrario, él se reduce. Se reduce mientras ríe al ver cómo los demás engordan al comerlo. Y él se reduce. Y ríe. Ríe hasta desaparecer. Y los demás... Los demás con una lonja extra previa al verano. Imposible usar sungas en ese estado. Prohibido tomar el sol en la playa con el flotador integrado. Enterrarse en la arena. Meterse en una concha. Que el mar te cubra. Prueba eso, que el mar te cubra.
M: Me encanta el mar. Y el lago. O los ríos anchos y cristalinos. Me gusta nadar.
F: A mí me gusta la lluvia.
M: Me gustan las frutas. Las nueces, almendras. La crema. El repollo. El palmito. Las frutas secas.
F: Las frutas secas me recuerdan la Navidad
M: El aceite de oliva o el de uva. La carne argentina. La crema. El budín de pan con crema. El vino blanco con hielo (mucho). La marihuana. El coco. Los canelones.
F: Me gustan las flores, un buen ramo de flores sin papel celofán ni moños de colores.
M: Por supuesto.
F: Me gustan los besos en el cuello. Me gusta caminar en los días soleados. Regálame una foto. Una foto tuya.
M: Es pesada, lo único.

            Silencio. Transferencia de archivo.

M: Me voy a dormir… Un beso.
F: Gracias. No sueñes conmigo. Yo prometo dejar de soñar contigo.

            Risas.

M: Tonto.
F: Lo digo en serio.
M: Yo no manejo mis sueños... Ellos lo hacen. Para angustiarme a veces incluso.
F: Es desconcertante, ir sin tener el volante ni poder pisar el freno. Hacer un cambio en la velocidad. O encender los limpiadores del parabrisas. Como sea, lo mejor es dormir.
M: No entiendo.
F: Es un sueño recurrente. Últimamente tengo dos sueños recurrentes. Que manejo es uno. Manejo y no puedo frenar. Siempre voy en el carro de mi hermana. Me gusta ese carro. Manejo y no puedo frenar.
M: No tienes que manejar.
F:
M: ¿Y llegas?
F: Sí. Siempre llego. Pero con miedo. Miedo a chocar.
M: ¿Entonces? Qué mejor.
F: Quiero frenar y no puedo.
M: Mejor. Ni tienes que manejar.
F: Piso el pedal al fondo y el carro no se detiene.
M: Y vas sin frenar. Eso es algo que no controlas.
F: Sí. Ése es uno.
M: Te viene bien a ti.
F: El otro es más complejo, sólo se cuenta comiendo cereal.
M: Crees que la palabra controla todo.
F: Soy semiótico, no puedo evitarlo.

            Risas.

M: Bueno a dormir. Byesssssss.
F: Bye. Vete a dormir y deja caer tu conciencia en la almohada. Que se pierda.
M: Eso es bueno... Veremos qué sucede entonces.
F: Que no te recuerde que quizás, y sólo quizás, esta noche pueda soñar de nuevo contigo. Pero no debes hacerte cargo, por lo tanto, podrás dormir.

            Risas.

M: Bueno… veremos que pasa.